George Westinghouse fue el gran amplificador industrial del sistema de corriente alterna. En 1888 compró las patentes de Tesla, contrató ingenieros y construyó la infraestructura comercial que convertiría el AC en el estándar global. Su victoria más visible fue la iluminación de la Exposición Universal de Chicago en 1893 con corriente alterna, frente al sistema DC de Edison. En 1895, la central de las Cataratas del Niágara —diseñada por Tesla y financiada por Westinghouse— selló la victoria del AC. En la historia de la electricidad, Westinghouse es el caso paradigmático de amplificador industrial cuya contribución sistémica supera en impacto a muchos inventores individuales, pero cuya memoria quedó opacada por el mito del inventor solitario.