Chen-Ning Yang y Tsung-Dao Lee, físicos chinos emigrados a Estados Unidos y trabajando en Princeton y Columbia respectivamente, proponen en 1956 una idea que contradice una asunción fundamental de la física hasta entonces considerada incuestionable: que las leyes de la naturaleza son simétricas respecto a su imagen especular (paridad), de modo que un experimento y su versión reflejada en un espejo deberían dar resultados físicamente equivalentes. Yang y Lee predicen teóricamente que esta simetría, válida para el electromagnetismo y la fuerza nuclear fuerte, podría violarse en la interacción nuclear débil, responsable de la desintegración radiactiva beta. Chien-Shiung Wu, física experimental también china, diseña en la Universidad de Columbia un experimento extraordinariamente delicado con núcleos de cobalto-60 enfriados a temperaturas cercanas al cero absoluto y alineados mediante un campo magnético, observando que los electrones emitidos en la desintegración radiactiva salen preferentemente en una dirección respecto al espín nuclear —una asimetría que violaría la paridad si la naturaleza respetara la simetría especular—. El resultado, confirmado en enero de 1957, conmociona a la comunidad de física teórica y obliga a revisar supuestos fundamentales sobre la estructura de las leyes físicas.