Los Yoga Sūtra de Patañjali sistematizan en 196 aforismos una tradición de práctica somática y contemplativa de origen prevedico, estructurándola en ocho ramas (ashtanga): yama (ética), niyama (disciplina personal), āsana (postura), prāṇāyāma (control respiratorio), pratyāhāra (retirada sensorial), dhāraṇā (concentración), dhyāna (meditación) y samādhi (absorción). El sistema describe mecanismos de regulación voluntaria del sistema nervioso autónomo, atención sostenida y modulación de la respuesta al estrés que la neurociencia moderna ha comenzado a validar experimentalmente. Las prácticas de āsana y prāṇāyāma tienen efectos documentados sobre la variabilidad de la frecuencia cardíaca, cortisol y actividad del nervio vago. La apropiación occidental del yoga a partir del s.XX extrae las posturas físicas (āsana) descontextualizadas de su sistema original, reduciendo un sistema de regulación psicofisiológica complejo a una práctica de flexibilidad y fitness. Esta decontextualización está documentada como caso de biopiratería cultural: empresas occidentales han intentado patentar posiciones de āsana descritas en textos sánscritos de hace dos mil años.