El físico Russell D. Young, junto con John Ward y Fredric Scire, desarrolla en el National Bureau of Standards (NBS) de EE.UU. el "topografiner", un instrumento sin contacto que escanea una punta extremadamente afilada muy cerca de la superficie de una muestra metálica para medir su microtopografía. El topografiner contiene los elementos esenciales de lo que después sería un microscopio de efecto túnel de barrido —punta aguzada, posicionamiento piezoeléctrico, retroalimentación para mantener una distancia constante—, pero opera en modo de emisión de campo (no de efecto túnel cuántico de vacío), lo que limita su resolución. Aunque Young y su equipo llegaron a medir corrientes de túnel al aproximar la punta lo suficiente, las vibraciones y la falta de aislamiento impidieron alcanzar resolución atómica; el proyecto fue cancelado por la dirección del NBS en 1971. El instrumento permaneció prácticamente desconocido hasta que Binnig y Rohrer, ya en fase avanzada de desarrollo de su propio microscopio de efecto túnel, descubrieron el trabajo de Young y lo citaron en su artículo fundacional de 1982.